http://www.moun.com/articlesyt.asp?art=12608
Nunca me han gustado las campañas del terror. Revisé tres veces este comercial sobre los efectos del alcohol sobre el conductor, es decir, lo que "podría pasar" con una cantidad de borrachos conduciendo por las carreteras y las calles de cualquier parte y aunque no es en absoluto suficiente, lo creo apropiado. Es un video impresionante, producido por la TAC, "Transport Accident Commission", del Gobierno de Victoria, Australia.
Si no hubiera visto con mis propios ojos accidentes similares, en uno de los cuales, cuandco llegamos a auxiliar al atropellado, no había nada qué hacer, no me habría causado impresión mayor. Pero esas cosas ocurren, son solo reflejo de la realidad y no ficción.
Lo grave es que en Chile ocurren a vista y paciencia de la comunidad entera y de las autoridades: todos sabemos que nuestro país es un paraíso legal de los conductores borrachos, a quienes la ley protege y ampara para seguir conduciendo borrachos sin que merezcan ninguna acción del Estado. No hay castigo: los que hay son tan risibles que casi constituyen un incentivo; no hay exigencia estricta de rehabilitación: el sistema de rehabilitación no funciona; no prevención: tras unos pocos días el chofer que ha causado incluso la muerte de otro ser humano conduciendo ebrio, recibe de vuelta sus documentos y se le permite volver a las calles y por cierto, todos sabemos que volverá a conducir ebrio y con una probabilidad no menor, a tener nuevos "accidentes" .
¿Cuánto tiempo más tendremos que esperar para que no solo se dicten leyes que inhiban y sancionen la conducción bajo los efectos del alcohol? ¿Cuánto tiempo más para que no se sigan asesinando (técnicamente "cuasi-asesinando) a otros miles de personas que creen vivir en un país seguro?
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